
Son de costumbre, quizá uno de los más alegres, nostálgicos y de gran significado, que puede interpretarse tanto en tono de sol mayor como en ré; alude al elemento de la vida: el agua, y se interpreta durante las ceremonias y rituales de la huasteca meridional en Chicontepec Veracruz así como en algunas comunidades colindantes con el estado de Hidalgo, en bodas, lavamanos, fiestas de elotes, Xantolo etc.
A diferencia de otros sones de costumbre, éste se acompaña en compás de 6/8 o “de huapango” como se conoce comunmente, es totalmente melódico y los pasajes del violín son muy “vivos” y “lamentosos”, caracterizados por ejecuciones en glissando y vareos ágiles y marcados.
Una de las características del son del aguacero, es llevar un paso estacionario a tercera posición, lo que pudiera inferirse como un antecedente musical del conocido son huasteco “El Aguanieve”. De igual manera y recordando las palabras del gran violinista chicontepecano Don Norberto Cerecedo López, “ Se debe de encontrar un buen punto de arranque para dar comienzo al son, para que el “azote” de la jarana y guitarra quinta den caida al torrente musical”.
De tiempos de antaño, el son del aguacero, parece intentar sobrevivir ante la devastante oferta de sones “nuevos” e irrupción de géneros musicales ajenos a la idiosincrasia de la huasteca; ello ha originado que caiga en desuso, pues son muy pocos los tríos que lo ejecutan, remplazándolo por algún otro.
Profr. Eduardo Bustos Valenzuela 2008